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Ejercicio 4: La peste negra y sus consecuencias en la Europa del Renacimiento

La peste negra o bubónica arrasó Europa a mediados del siglo XIV con la fuerza y la velocidad de un huracán, ya que en un periodo de 7 años redujo la población de 80 millones a 30. Varios siglos antes, esta enfermedad ya había hecho estragos en el imperio bizantino, y posteriormente hizo varias apariciones hasta el siglo XVIII, pero con mucha menos virulencia La peste negra, la epidemia más mortífera.

Su origen no fue desentrañado hasta el siglo XIX: la bacteria Yersinia pestis, que afectaba a roedores, principalmente a las ratas negras Rattus rattus, más sensibles que las ratas grises Rattus norvegicus, era transmitida a los seres humanos a través de sus parásitos, principalmente de la picadura de las pulgas Xenopsylla cheopis. Las rutas comerciales, las peregrinaciones, la falta de higiene y el desconocimiento facilitaron su rápida expansión.

Desde el contagio hasta la aparición de los primeros síntomas pasaban entre dos y tres semanas, y entre tres y cinco días después se producían las primeras muertes. Principalmente afectaba al sistema linfático, de ahí la inflamación de los nódulos de axilas, ingles y cuello (bubones), junto con supuraciones y fiebre alta. Cuando la bacteria pasaba a la sangre daba lugar a la peste septicémica que producía manchas negras (de ahí lo de peste negra); y cuando pasaba al aparato respiratorio provocaba neumonía con tos expectorante, lo que favorecía el contagio. Nadie podía superar estas dos variantes de la enfermedad.

Ilustración medieval sobre la peste negra. De Desconocido – http://supotnitskiy.ru/stat/stat8.htm, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=18142655

Parece ser que la epidemia fue introducida en nuestro continente por los mercaderes genoveses que huían del sitio de Caffa, en la península de Crimea. Durante el asedio del ejército mongol a esta ciudad, la enfermedad apareció entre sus filas, y cuenta la leyenda que los atacantes aprovecharon la situación para arrojar sus muertos mediante catapultas al interior de la ciudad, aunque bien pudo extenderse a través de las ratas, que, como hemos visto, era el vehículo habitual.

La alta mortalidad producida, bien directamente por la infección, bien indirectamente por no poder cuidar a ancianos y niños, se sumó a las muertes que en los años anteriores habían provocado las guerras inacabables y las hambrunas periódicas. El enorme impacto demográfico consecuencia de todo ello, dio lugar a numerosas transformaciones socioeconómicas que pudieron influir en la modernización de Europa y facilitar la aparición del Renacimiento. Un ejemplo lo tenemos en que la sustitución de la nobleza por la burguesía en las propiedades rurales y en el gobierno de las ciudades modernizó la agricultura y apoyó el desarrollo científico-tecnológico y la industria. Y, por supuesto, el contacto permanente con la muerte cambió la forma de entender la existencia, haciéndolo de un modo muy diferente al marcado por la religiosidad medieval, lo que se convirtió en una de las señas de identidad de la cultura renacentista.

La Fornarina, pintura de Rafael, expuesta en el Palacio Barberini de Roma. En el Renacimiento se afianza el retrato como género autónomo. Aquí se aprecia además el interés por el desnudo, procedente del arte clásico. De Raphael – Galleria Nazionale d’Arte Antica, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=76749175

Igualmente, la situación creada por la epidemia tuvo reflejo en la literatura. Por ejemplo, las historias incluidas en el Decamerón de Bocaccio, están narradas por diez jóvenes refugiados de la peste en una villa de las afueras de Florencia.

Bibliografía

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Ejercicio 3. Pila de consumo personal

Estimación del consumo de energía diario en función de las actividades y los hábitos cotidianos

Tabla resumen

kWh/persona/díaPersonalEspaña
Calefacción y refrigeración14,0014,00
Luz1,802,00
Electricidad cocina4,084,00
Electrónica2,682,00
Desplazamientos carretera85,7116,00
Avión0,002,00
Alimentación11,7011,70
Fabricación y transporte43,0043,00
Total162,9794,70

Análisis detallado

  • Calefacción y refrigeración 14,0 kWh/día: prácticamente mi consumo coincide con la media, las pequeñas diferencias se compensan entre ellas. He aumentado un poco el consumo por agua caliente (2,0 kWh) ya que el consumo medio solo incluye la ducha, cuando también se gasta en el lavabo y en el fregadero de la cocina, aunque no sea mucho. Por otro lado, no he incluido el gasto por aire acondicionado, ya que no uso.
Agua caliente2,00
Calefacción12,00
Aire acondicionado0
  • Luz 2,0 kWh/día: He rebajado un poco (1,8 kWh) con respecto al consumo medio, ya que solo tengo 4 bombillas incandescentes.
  • Electrodomésticos 4,08 kWh: calculo que mis tiempos de uso de algunos electrodomésticos son un poco menores que la media, así que los he reducido ligeramente. Por otro lado, no uso secadora pero sí congelador, que en el texto no está incluido en el cálculo, de forma que me queda prácticamente el consumo medio.
Cafetera0,05
Microondas0,13
Vitrocerámica1,60
Horno0,45
Lavadora0,25
Lavavajillas0,25
Secadora0,00
Frigorífico0,25
Congelador1,10
  • Electrónica 2,68 kWh: he hecho el cálculo con 2 horas de uso de la minicadena y otras 2 horas la televisión, que después quedan en standby. No he incluido la impresora, ya que la utilizo muy poco. Cuando apago el ordenador también apago la regleta; en este caso, tengo un ordenador “todo en uno” y he hecho el cálculo con la suma de torre y pantalla, aunque supongo que gastará menos. El móvil, una hora de carga. En este apartado supero el consumo medio.
Ordenador1,21
Pantalla0,36
Impresora0,00
Router0,23
Minicadena0,09
Televisión0,43
Decodificador0,13
Teléfono fijo0,04
Teléfono móvil0,01
Aspiradora0,20
  • Desplazamientos 85,71 kWh: Supero ampliamente el consumo medio, ya que mi trabajo está a 70 km, y he añadido también los desplazamientos cortos, con lo que me salen una media de 120 km diarios. No he incluido el avión, ya que últimamente no lo he utilizado.
  • Alimentación 11,7 kWh: He dejado el consumo medio, aunque he echado de menos en el texto el gasto energético de la pesca, ya que consumo bastante pescado. He hecho una breve búsqueda en internet del dato pero no lo he encontrado. Aunque en el caso de la pesca no hay gastos energéticos en su producción (salvo en piscifactorías, que todavía es minoritaria), sí lo hay en cuanto a su transporte (quizás más que con la carne) y en algunos derivados también en su elaboración.
  • Fabricación y transporte 43,0 kWh: he dejado el consumo medio, ya que estos procesos presentan tantos aspectos que resulta difícil hacer cálculos.

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Ejercicio 3 – Vías de transmisión de las enfermedades infecciosas: Dos zoonosis con diferentes formas de contagio y evolución de la enfermedad

Virus Ébola

La hipótesis más aceptada es que el reservorio natural de los filovirus son murciélagos frugívoros de la familia Pteropodidae (Hypsignathus monstrosus, Epomops franqueti y Myonycteris torquata), que suelen ser cazados para consumo humano; sin embargo, en el caso de algunos brotes de este virus, parece más probable que provenga de murciélagos insectívoros del género Chaerephon, que suelen ser atrapados por los niños con fines lúdicos.

Chaerephon pumilus By Rüppell, Eduard, 1794-1884 – https://www.biodiversitylibrary.org/page/37140684#page/7/mode/1up, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=34415136

La mayoría de los infectados tienen entre 15 y 44 años. El periodo de incubación de la enfermedad es de 2-21 días, momento a partir del cual se empiezan a manifestar los síntomas. Su evolución presenta cuatro fases: febril, con síntomas inespecíficos; gastrointestinal entre los días 3 al 10; entre el 7 y el 12, el paciente se encamina hacia la recuperación o hacia el shock; si no se recupera, a partir del día 10, aparecen hemorragias internas, infecciones secundarias, etc.

Anisakis

La anisakidosis es una enfermedad causada por la ingestión de pescado parasitado por larvas de nemátodos (gusanos) de la familia Anisakidae, cuando se ingiere pescado crudo o poco cocinado.

Los anisákidos tienen un ciclo de vida bastante complejo, donde antes de llegar a sus hospedadores definitivos, los mamíferos marinos, parasitan una gran variedad de especies pesqueras de consumo habitual. Las larvas, tras atravesar el tracto gastrointestinal, se encapsulan en la musculatura del pez. El ser humano se interpone en esa cadena de infecciones y sufre las lesiones producidas por las larvas que originan, como consecuencia de la reacción inflamatoria, dolor abdominal agudo, náuseas, vómitos, fiebre y diarrea. De forma indirecta, y parece ser que en personas con patologías previas, incluso consumiendo pescado bien cocinado y sin síntomas digestivos, pueden aparecer reacciones alérgicas que van desde la urticaria hasta el choque anafiláctico.

De Anisakiasis_01.png: Original uploader was MarcoTolo at en.wikipediaderivative work: Petruss (talk) – Anisakiasis_01.png, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=11586676

Bibliografía

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Ejercicio 2 – Bacteriófagos como alternativas terapéuticas a los antibióticos

Recientemente se ha cumplido un siglo desde el descubrimiento de los bacteriófagos o fagos, un tipo de virus que infecta a las bacterias y las mata. A pesar de ser conocidos desde antes de que Alexander Fleming descubriera la penicilina, nunca se han llegado a utilizar de forma sistemática para tratar infecciones bacterianas. Y es que, precisamente, el auge de los antibióticos a mediados del siglo XX relegó al olvido su potencial uso en medicina.

Bacteriófagos infectando una bacteria
By Dr Graham Beards – en:Image:Phage.jpg, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=5035798

Desde el punto de vista de la ecología, los fagos juegan un papel fundamental en los ecosistemas. Además de ser las entidades biológicas más abundantes del planeta, mantienen a raya a las bacterias, lo que permite iniciar la intrincada cadena de relaciones entre los diferentes seres vivos y que se vayan construyendo, paso a paso, los sucesivos niveles que conforman el edificio de cada ecosistema.

En la actualidad, en medio de una pandemia ocasionada por un virus, ya casi se puede considerar como cultura general el saber que para que un virus infecte una célula debe ser capaz de unirse a ella, y que para ello los virus disponen en su superficie de ciertas moléculas que “encajan” con otras de la superficie celular. Los fagos no son diferentes en ese aspecto. Una vez dentro de la bacteria, el virus utiliza la maquinaria celular para producir copias de sí mismo, lo que acaba matando a la célula y liberando los nuevos virus. Este tipo de ciclo vital es conocido como ciclo lítico.

By Guido4 – Own work, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=63789040

Pero otros fagos llevan una vida más sofisticada, mediante el llamado ciclo lisogénico: cuando el virus penetra en la bacteria, su genoma se inserta en el de la bacteria. De esa forma, cuando la bacteria se multiplique, todas las bacterias descendientes portarán el genoma vírico. En el momento en que se dan ciertas condiciones ambientales, el genoma vírico se activará, dando lugar a un ciclo lítico, es decir, multiplicándose en el interior de la bacteria hasta matarla y, de esa forma, expandirse por entorno.

By Suly12 – Own work, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=5040662

El incremento de las resistencias a los antibióticos que se está produciendo en los últimos años, junto con la falta de alternativas eficientes, ha hecho recobrar el protagonismo a los fagos como posible arma bactericida. Sin embargo, hay día de hoy, debido a la poca investigación realizada al respecto, todavía no se ha establecido una metodología eficaz y segura que permita utilizarlos de forma generalizada.

Bibliografía

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Ejercicio 1. Visión personal sobre la situación energética actual mundial y del futuro energético.

En la situación de pandemia que estamos viviendo ahora, donde todos los aspectos de la vida se han paralizado o, directamente, se han puesto “patas arriba”, resulta difícil hacerse una idea de cómo va a influir esta situación en el sector energético y cuál va a ser su evolución.

Si nos retrotraemos al momento previo a esta crisis sanitaria, a nivel mundial nos encontrábamos con un barril de petróleo barato, lo que favorecía su consumo. Creo que el auge de las líneas aéreas de bajo coste era una de sus consecuencias, y la facilidad con que se podía viajar de un extremo a otro del planeta. Por otro lado, a nivel de España, las circunstancias parecían bastante halagüeñas, con la recuperación del primer puesto a nivel europeo como generador de energía solar, y con unas perspectivas para seguir incrementando durante 2020 la potencia de esta forma de energía renovable. A ello había que añadir la drástica disminución del uso del carbón debido al alto precio del CO2, del 14% en 2018 al 5% en 2019, con el consiguiente descenso en la emisión de gases de efecto invernadero.

Sin embargo, el impacto de las medidas para evitar los contagios del SARS-Cov2, no solo durante el periodo de confinamiento sino, sobre todo, después, resulta difícil de prever. Los vuelos de bajo coste que comentaba antes, que facilitaban el desplazamiento de grandes cantidades de personas, el turismo internacional, y todos aquellos viajes que no sean imprescindibles, se limitarán en gran medida, ya que también es la forma más sencilla de que el virus se extienda de un país a otro. Teniendo en cuenta que el transporte es uno de los sectores que más energía consume, y además de combustibles fósiles, el impacto sobre el petróleo va a ser importante. De hecho, la semana pasada el barril de petróleo West Texas utilizado en EEUU, se desplomó hasta precios negativos, algo inimaginable hasta hace bien poco.

Por otro lado, la situación de escasez de productos básicos sanitarios y de higiene que han sufrido Europa y EEUU, como consecuencia de haber trasladado durante los últimos años los medios de producción a China para abaratar los costes de mano de obra, supongo que también tendrá su repercusión. Si toda esa industria volviera a Occidente, me imagino que se ahorraría también en el transporte de las mercancías, ya que se producirán mucho más cerca del consumidor, a costa de aumentar el consumo del sector industrial.

Son únicamente dos aspectos de los muchos que se van a ver afectados, pero creo que el petróleo es el que va a sufrir la caída de la demanda más importante, por la dependencia que de él tiene el transporte. Si a ello se une la apuesta por las renovables que he comentado al principio, junto con la mejora de la eficiencia energética, quizás la visión del futuro energético no sea demasiado pesimista.

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Ejercicio 1: El nombre y el género de los microbios

Cuando hablamos de microbios o microorganismos, estamos hablando de organismos que, por su pequeño tamaño, no podemos verlos a simple vista. Es decir, que para observarlos debemos echar mano del microscopio, bien sea del óptico para una gran parte de ellos, o bien del electrónico para los más pequeños.

Pero esta definición que hacemos desde un punto de vista humano, basado únicamente en nuestras capacidades sensoriales, es demasiado generalista, ya que engloba una gran variedad de organismos muy distintos entre ellos en forma, fisiología, hábitat, papel en el ecosistema, relaciones con otros organismos, etc.

Aunque están en el límite entre lo vivo y lo no vivo, a los virus se les incluye entre los microbios. Sus componentes moleculares son muy sencillos y no pueden realizar las funciones básicas vitales: respiración, nutrición y reproducción, únicamente son capaces de reproducirse cuando infectan una célula, por tanto, son parásitos estrictos.

El resto de los microorganismos son unicelulares, es decir, están compuestos por una sola célula. Hay dos tipos de estructuras celulares, una muy sencilla, la procariota, que es el tipo de célula de las bacterias y las arqueas, y que son los primeros seres vivos que habitaron la Tierra. El otro son las células eucariotas, con estructuras y metabolismos más complejos, y tamaños más grandes. Entre ellos, los más sencillos son los protistas, presentes en hábitats acuosos o con mucha humedad; quizás sus representantes más conocidos son las amebas y los paramecios. Y el último tipo de microorganismo pertenece al reino de los hongos: las levaduras, los únicos hongos unicelulares.

La taxonomía se ha encargado de ordenar los seres vivos, primero agrupándolos en función de sus características, y posteriormente, de su origen evolutivo. Para su denominación se utiliza un sistema binomial, donde la primera palabra designa al género, es decir, a un grupo de especies que comparten ciertas características, y la segunda es exclusiva de la especie. Estos nombres científicos siempre deben escribirse en cursiva, por ejemplo, Escherichia coli, la bacteria más famosa de nuestro intestino, también conocida por su abreviatura E. coli. En un texto, la primera vez que escribamos el nombre deberemos escribir el nombre completo y posteriormente podremos escribir la abreviatura, siempre que no haya posibilidad de confusión con otra especie.

En cuanto al género con el que deben denominarse, vemos que se utiliza tanto el masculino “los estreptococos”, como el femenino “la listeria”. Supongo que esto es debido a la tendencia que hay en castellano a que las palabras terminadas en -a, –d o -z suelen ser femeninas y que las terminadas en -e, -i, -l, -n, -o, -r o –s suelen ser masculinas, aunque existen un buen número de excepciones, como comenta Fernando A. Navarro en este artículo.

Bibliografía

Publicado en Inteligencia Artificial

Tarea 4.1 Reflexión sobre el algoritmo A*

Esta tarea consiste en comentar brevemente qué tipos de problemas no podrían ser resueltos por medio del algoritmo A*, y la verdad es que veo difícil completar el objetivo satisfactoriamente.

Por un lado, a duras penas he entendido el desarrollo del algoritmo, sí los objetivos, pero creo que me falta la base matemática mínima para comprender los procedimientos y la terminología utilizada. Por el otro, en la web hay muy poca información en castellano, y si ya me cuesta entender las explicaciones sobre esto en castellano, pues en inglés… Además, tampoco encuentro en internet, de forma explícita, “carencias” o “limitaciones” del uso de este algoritmo. Esto es lo máximo a lo que he llegado:

Dentro del campo de la Inteligencia Artificial, el algoritmo A es uno de los mejores y más conocidos métodos heurísticos de búsqueda. Un algoritmo de búsqueda de tipo heurístico sirve para encontrar el camino entre dos puntos (pathfinder), pero puede suceder que, en ocasiones, el camino elegido no sea el óptimo, por ejemplo, que elija el más largo o el de más coste. Ahí es donde está la ventaja del algoritmo A*, ya que también tiene en cuenta ese factor.

Buscando en internet sobre las limitaciones de este método de búsqueda he encontrado un trabajo del departamento de Ciencias Computacionales de la Universidad de New Hampshire titulado: When does Weighted A* Fail? Parece que voy bien, ahora solo hay que saber qué diferencia hay entre A* y Weighted A*.

Con ese objetivo, he dado con un artículo en la revista Artificial Intelligence Weighted A∗ search – unifying view and application sobre lo que entiendo que es una variante de este método de búsqueda: “Weighted A* search”, donde no sé cómo traducir “Weighted”, ¿quizás “Búsqueda ponderada A*? De la lectura del Abstract, ya que no me siento capaz de ir más allá, entiendo que es una variante que sirve para dar más velocidad a la búsqueda, y para ello le da un mayor peso a la parte heurística del método. Es una revisión sobre los trabajos realizados anteriormente, con la aportación propia de los autores, en orden a unificar criterios de aplicación, por lo que supongo que puede hacer valoraciones de las limitaciones del método, pero como digo, no me siento capaz de leer el artículo completo.

Así que volviendo a New Hampshire, y quedándome, de nuevo, en el Abstract, éste empieza diciendo que el Weighted A* es el algoritmo más popular y satisfactorio de la búsqueda heurística, a pesar de que no esté garantizado que aumentar el peso de la parte heurística aumente su velocidad; que está ampliamente asumido que aumentar ese peso da lugar a búsquedas más rápidas, y que el algoritmo voraz, que se guía únicamente de forma heurística, sería el más rápido de todos. Sin embargo, los autores del artículo tratan de demostrar que en algunos dominios, incrementar el peso disminuye la velocidad de búsqueda, y exponen en qué condiciones el algoritmo voraz pueden ser más rápido que el A*.

También he encontrado limitaciones en la aplicación de este método en este blog sobre juegos: https://www.gamasutra.com/view/feature/131505/toward_more_realistic_pathfinding.php?print=1

Parece lógico que una de las aplicaciones de este algoritmo sean los juegos, ya que en ellos siempre hay elementos que se mueven, un destino al que hay que llegar y obstáculos que hay que sortear. El artículo explica las modificaciones que hay que hacer en el algoritmo para conseguir movimientos más realistas o naturales que el de zigzag, que es el resultado directo de aplicar el A* estándar. Parece ser que en determinados casos este método falla y su corrección depende del tipo de juego, y puede que haya que aplicar algún método de búsqueda más lento, dividir el mapa en regiones más pequeñas, hacer una precomputación si es posible, etc.

Para terminar, la wikipedia considera que el espacio requerido por A* para ser ejecutado es su mayor problema, ya que la cantidad de memoria que requiere es exponencial con respecto al tamaño del problema.

Bibliografía

Publicado en Bioquímica cotidiana

Tarea 10.1 Insectos comestibles

Productos elaborados con insectos que se encuentran a la venta para consumo humano, con su composición y etiquetado nutricional.

Hormigas gigantes tostadas

Ingredientes: Hormigas (Atta cephalotes), sal.

Información nutricional por 100 g: Valor energético 452 kcal; grasas 25,5 g; carbohidratos 8,56 g; proteinas 45,8 g.

Origen: Colombia.

Gusanos de la harina

Ingredientes: Gusanos de la harina (No indica la especie, supongo que será Tenebrio molitor).

Información nutricional por 100 g: Valor energético 2.326 kj/500 kcal; grasas 37,2 g (saturadas 9 g); carbohidratos 5,4 g (azúcares 0 g); proteinas 45,1 g; fibras 6,5 g; sodio 0 g; hierro 45,2 mg.

Origen: Países Bajos.

Saltamontes deshidratados

Ingredientes: Saltamontes deshidratados enteros (Locusta migratoria); sal, plantas aromáticas, especias, estabilizantes.

Información nutricional por 100 g: Valor energético 1959 kj/471 kcal; grasas 30,5 g (saturadas 10,4 g); carbohidratos 7,2 g (azúcares 2,2 g); proteinas 38,6 g; fibras 7,0 g; sodio 12,0 g.

Publicado en Inteligencia Artificial

Tarea 10.1 Visión crítica

Desde la última década del siglo XX, las tecnologías de la información y la comunicación han experimentado un desarrollo extraordinario, hasta el punto de que han transformado los hábitos y costumbres sociales. Esas diferencias son especialmente notables cuando comparamos las formas que tenemos de relacionarnos ahora con respecto a cómo lo hacíamos a finales del siglo pasado.

Pero los cambios producidos por este desarrollo tecnológico no se han producido solo en el ámbito de las comunicaciones, es decir, en los teléfonos inteligentes, en internet y en el correo electrónico. La capacidad de gestionar enormes cantidades de datos, junto con la miniaturización de los dispositivos, ha tenido un tremendo impacto en los diferentes ámbitos de la investigación científica.

Un ejemplo claro es el proyecto Genoma Humano. Este no hubiera sido posible de no haber aplicado esas tecnologías a la secuenciación de genes. No hay que olvidar que el genoma humano consta, aproximadamente, de 3.200 millones de pares de bases, agrupadas en unos 24.000 genes. Para poder extraer y procesar esta ingente cantidad de información hubo que desarrollar, en primer lugar, equipos de secuenciación de genes que pudieran secuenciar a la vez y de forma automática una gran cantidad de muestras. Posteriormente, hubo que almacenar ordenadamente la información extraída, de forma que pueda ser utilizada cuando sea necesario.

Pero en este ámbito de investigación en ciencias de la vida, el proyecto Genoma Humano solo fue el primer escalón en la aplicación de estas tecnologías, ya que, posteriormente, aparecieron nuevas áreas en biología molecular como la proteómica, metabolómica, microbioma, viroma, etc., basados todos ellos en la acumulación y procesamiento de gran cantidad de datos.

Y consecuencia de todo ello, es la aparición de la bioinformática, la disciplina que se encarga de gestionar toda la información con la que se trabaja en esas áreas, así como de hacer simulaciones de nuevas configuraciones moleculares o de los efectos de determinados cambios en moléculas.

Todo ello está permitiendo avanzar a una gran velocidad en áreas como el desarrollo de nuevas vacunas y medicamentos; en la caracterización de las poblaciones de microbios del suelo o del intestino humano; en la caracterización de variaciones genéticas asociadas con la diferente susceptibilidad a ciertas enfermedades, etc. Un ejemplo claro lo tenemos de plena actualidad: la búsqueda contrarreloj de una vacuna o de medicamentos contra el SARS-CoV-2.

Y esto no ha hecho más que empezar, ya que a la vez que las tecnologías de la información se van aplicando a la investigación científica, las propias tecnologías siguen desarrollándose con gran rapidez. La capacidad de almacenamiento y la velocidad de procesamiento de datos sigue creciendo a gran velocidad, valga la redundancia. De la memoria de disco magnético se ha pasado a la memoria flash y a la de estado sólido. Los procesadores son cada vez más rápidos y, creo que, a medio plazo, los ordenadores cuánticos supondrán un salto enorme en este ámbito. Y todo ello complementado con las ventajas que presenta el aprendizaje profundo a la hora de “aprender” automáticamente cuando se dan determinadas condiciones, como ya hemos visto en la asignatura: gran cantidad de datos, condiciones estables, posibilidad de categorización, etc.

Todos estos avances han dado lugar a lo que hoy conocemos por inteligencia artificial, y que ya se utiliza en la conducción automática, en las aplicaciones online para compras o en las redes sociales, etc. Desde el punto de vista científico-tecnológico, el objetivo de la inteligencia artificial debe ser aumentar el conocimiento y facilitar la vida del ser humano, por ejemplo, haciendo tareas peligrosas, repetitivas o complejas.

Pero, como el resto de las ciencias, no carece de riesgos, ya que tiene aplicaciones peligrosas. Por ejemplo, contra los derechos humanos, utilizándola la posibilidad de gestionar una enorme cantidad de datos para el control de las personas, con la correspondiente pérdida de privacidad y de libertad; o distorsionando la realidad mediante la manipulación de imágenes, videos o audios que alteren los hechos de modo creíble, dando lugar a bulos y fake news; ciberataques contra empresas y organizaciones gubernamentales, a cambio de dinero o como sabotaje; aplicaciones militares como drones o robots; y, finalmente, en un futuro más lejano, quizás, la pérdida del control de las máquinas, un tema repetido en la ciencia ficción, como en 2001: una odisea en el espacio o en la saga Terminator.

Por tanto, debe ser la sociedad la que ponga las condiciones necesarias para que se produzca el uso limitado de esta tecnología y se evite su abuso con fines económicos, ideológicos, o de otro tipo. Los sistemas democráticos tienen establecidos mecanismos de control para ello, pero, en los últimos años, las crisis económicas, de seguridad (terrorismo) y ahora la sanitaria, con la inestabilidad que generan, dificultan el funcionamiento de esos controles. De hecho, incluso en situaciones de estabilidad social, ya hemos sacrificado nuestra privacidad a cambio del alto grado de conectividad del que “disfrutamos” en la actualidad con el móvil, la Tablet, las redes sociales, nuestros datos en la nube, nuestras compras online, etc. En mi opinión, la aplicación adecuada o inadecuada de la inteligencia artificial solo es un paso más en esta línea.